domingo, 6 de septiembre de 2009

La piscina

La piscina lo acompañaba siempre, aún durante esas fiestas ridículas con costosos trajes y con esas personas patéticas que intentan desesperadamente llenar el vacío con palabras. Pero la piscina siempre estaba ahí, buscando bañistas y Él no era su salvavidas, sino que se consideraba una triste fotografía tomada por la muerte -La mort, como le gustaba oir pues el francés lo deleitaba- que se paseaba por la orilla. También le gustaban las noches como esta, en las que la sangrienta luz de um relámpago lo llevaba a la orilla de su amada piscina. Ansias y excitación. Entonces, necesitaba verse y desvestirse y sumergirse en la piscina, ahí mismo, frente al espejo y apreciar en sus propios ojos a las prostitutas en sus trajes de fiesta bailando en cámara lenta con sus rostros perpetuos y cuellos torcidos bajo la verdosa agua de la piscina.



(Este texto fue seleccionado para Concurso Relatos de Colección y será publicado en el libro Centenario por Celfin Capital junto con otros textos y 100 obras artísiticas de pintores y escultores chilenos. Este texto esta inspirado en el cuadro La piscina, de Juan Domingo Dávila)

1 comentario:

V dijo...
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