martes, 6 de octubre de 2009

La carretera

La carretera sembrada de prometedoras
flores de papel
iluminadas por las luces de la camioneta de mi padre,
abriendose a mis ojos de niño.
Todo era maravilloso
la noche
y sus infinitas estrellas
contandole historias a mi
imaginación,
música de fugaces hombres y mujeres,
de tornados de amor,
de colores,
de espíritus indios vagando por ciudades
monstruosas

Y la carretera
con sus flores

Y mi niñez
alimentándose de todo

El mundo invitando
a la búsqueda
al descubrimiento
(una doncella deliciosa
a pesar de mi inocente niñez)

Mientras tanto
los hombres conversaban
en la parte delantera de la camioneta
unos viejos sabios,
otros simples hombres
todos cubiertos de años que
nos distanciaban
y me hacían ansiar
cada vez más el mundo.
Yo los mareaba con mi
infantilidad preguntona,
respondían,
y Yo sentía el calor,
el fuego del conocimiento
que me llenaba
al mismo tiempo
que acrecentaba mi sed.

Nunca supe
cuantas flores de papel vivían en esa carretera
que me desligaba de la ciudad
Hoy,
Hoy solo veo caucho
y autos
y postes eléctricos devorando el cielo,
tomándose la noche,
y música despasionada ensuciando mis oidos
Hoy ya no quedan hombres y mujeres
hoy solo veo
carne eléctricamente reanimada.

4 comentarios:

V dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nicolás Curotto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nicolás Curotto dijo...

Esta bueno. Me acorde de los viajes infinitos de carretera que haciamos con mi familia cuando era chico (los mansos viajes, una vez a Caldera de un zuacate, y otra a Hornopiren de un pencazo, yo cacho que por eso no me gustan los autos, porque termine apestado).

Como sea, le pongo banda sonora a tu escrito, una cancion de Arcade Fire sobre viajar en el asiento trasero (le va, ah?). La letra es super linda:

http://www.youtube.com/watch?v=0j2XBeB-y3Y

PD: Obvio que me equivoque de cancion xD... Ahora si.

Anónimo dijo...

que huea!

jajaja


violeta.