jueves, 4 de junio de 2009

Reducido

No tuvo otro remedio
que aceptar el nombre que le daban
el empleo que le ofrecían
sentarse,
esperar a la hora de colación,
volver,
sentarse,
esperar la hora de salida,
volver al hogar
que le daban
comer algo
dormir y no soñar
y volver al trabajo
y así
indefinidamente

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