sábado, 13 de junio de 2009
Hoy
Hoy me sentí triste. Pensé en algún momento feliz de mi vida, no sé porque, no suelo hacer eso, simplemente confundo mi pena con sueño y me ignoro hasta el día siguiente, pero hoy quería hacer las cosas diferentes. Te recordé. Estaba en el centro, así que decidí caminar desde el paradero de la 201 en Banderas hasta el Espiral como una manera de retroceder el tiempo y revivir todos esos momentos felices, esos momentos en que ignoraba las consecuencias de mis vacíos. Cuando llegue a plaza Brasil solo sentía el puto vacío, la imposibilidad del llanto, en cualquier momento me desmoronaba, busque gente, algo a que aferrarme, alguien que me abrazará, que me hiciera sentir bien, mi soledad me estaba jugando malas pasadas. No había nadie. Me puse a caminar por la Alameda, hasta que llegue al Paseo Ahumada. Yo sabía a donde iba, quería verte y preguntarte cualquier cosa, en ese momento estaba con la cabeza en no sé donde, el frío no me importaba, nada me importaba, ni siquiera tú, solo me importaba mi vacío. Después llegue a donde tu sabes y estaba cerrado. Me vi un rato en el vidrio, diluido. Me di cuenta de que todo era como yo quería pero al revés. Me di cuenta de que era ridículo todo lo que estaba haciendo y que no solo era ridículo sino que enfermizo, dañino, con ambos. Miré la libreria de al lado y tenían una vieja edición de La cueca larga, de Nicanor Parra. Soledad y viaje. Y no, no te encontré. Y no compré galletas. Y seguí caminando. Y no se como llegue a mi casa y leí tu blog completo y parece que estas bien y me alegra, ya era hora ya también, tú no eres de esas mujeres ridículas, tú eres de fuego. Y escribí esto porque siempre me quedo con las cosas adentro y hacen que mi vacío crezca y crezca. Creo que volveré a mi jaula, a ver el modo de volver a salir de ella. Espero que no leas esto. Esto es como un texto de tartamudo, no se puede leer nada entre tanto punto seguido, es como cuantico, si cuantico. Discontinuo, como las películas gringas donde no puedes ni pestañear, pero al menos casi no hablan solo suceden cosas. Y me perdí, porque necesito encontrarme y que nadie me conozca. Cuidate.
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3 comentarios:
...en esta historia los personajes están sujetando el corazón...y no quieren dejarse llevar por lo inexplicable...las maneras de relacionarnos se vuelven vacias y torpes...nos han enseñado una manera tonta de relacionarnos...hay que dejarse a la magia...a algún encuenrto casual...jugar a un paréntesis en medio de la ciudad, de la mundaneidad y de nuestras propias deciones...estan dentro de una historia que puede la mas hermosa obra de arte...o simplemente pasar...con el tedio absurdo que en general nos envuelve...
cada momento guarda su posibilidad secreta del encanto y la extrañeza...
me da la sensación de que no es la primera vez que nos leemos myr.
Ay! azar donde has quedado...
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